Cuando el arma de un asesino se convierte en la espada de Dios.

Lima, 2001. La “ley de amnistía militar”, que favorece a militares y civiles condenados por crímenes de lesa humanidad durante la lucha antiterrorista, está a punto de ser derogada. Perro, antiguo miembro de un grupo paramilitar favorecido por esta ley, trabaja ahora como asesino a sueldo para un sector de la milicia. Vive recluido en un cuarto y sale apenas para comunicarse con sus superiores y cumplir sus encargos. 

Un trabajo lo lleva hasta la iglesia cristiana “Soldados de Cristo”. Entre rezos y gritos, conoce al Apóstol, líder del culto, quien parece saber algo más de él y trata de llevarlo hacia su fe. También conoce a Milagros, una adolescente por quien empieza a sentir una extraña atracción. 

Cuando el trabajo que lo ha llevado hasta allí se cancela, Perro sigue frecuentando el templo y silenciosamente cuida de Milagros. Al frío asesino que ha sido hasta entonces, comienzan a pesarle cada vez más los encargos. Los asesinatos necesitan ser justificados. Su arma está a punto de convertirse en la espada del Señor.